Las ocho aterradoras formas en las que puede acabarse el mundo

Las ocho aterradoras formas en las que puede acabarse el mundo

0
Compartir

Tierra quemada

Aunque muchas son las voces que se inclinan en contra del nuevo presidente electo de los Estados Unidos, y afirman que Donald Trump podría acabar con el planeta tal y como lo conocemos, la verdad es que las posibilidades de que esto ocurra son inexistentes hasta tal punto. Sin embargo, la existencia de nuestro planeta, y de nuestra actual vida, pende de un hilo más fino del que podríamos pensar.

Nuestra atmósfera y la proximidad al Sol, además de otras innumerables coincidencias no solo permiten a los seres vivos que sobrevivan sino que evolucionen, como cientos de teorías han demostrado. Pero todo lo bueno llegará a su fin algún día, y la Tierra se convertirá en una roca en la que no sea posible vida alguna. La vida en nuestro planeta probablemente no se detenga hasta dentro de miles de millones de años, pero, dependiendo de las vicisitudes de la astrofísica, también podría suceder mañana mismo.

Es inevitable pensar en los cientos de maneras con las que nuestro cuerpo podría perecer, ya no solo en la vida diaria, como hacen programas como ‘1.000 maneras de morir’ sino gracias a las fuerzas de la naturaleza que pululan día a día alrededor nuestra y de nuestro planeta y que no conoceremos ni en millones de años de vida. Los científicos tienen 8 teorías del fin del mundo, y estas son.

El núcleo de la Tierra se podría congelar.

Núcleo se enfría

La Tierra está rodeada por un escudo magnético, llamado magnetosfera. Esto es el causante de la rotación de nuestro planeta, en cuyo interior tiene una gruesa capa de hierro líquido y níquel sobre el núcleo interno creado una especie de dinamo gigantesca. La magnetosfera desvía las partículas energéticas que emanan del Sol, cambiando su tamaño y forma cuando las recibe. El choque de estas partículas de energía en el aire pueden desencadenar auroras boreales o bien tormentas geomagnéticas.

Pero si el núcleo se enfría, perderíamos nuestra magnetosfera, y también la protección contra los vientos solares que lentamente harían estallar nuestra atmósfera en el espacio. Un ejemplo es Marte, que una vez fue rico en agua y una atmósfera espesa, y que sufrió ese destino descrito hace miles de millones de años, llevándole a tener apenas aire que respirar, y sin aparente vida sobre su superficie a día de hoy.

El Sol podría estar muriendo y expandiéndose

Sol muriendo

El Sol y nuestra posición con respecto a él es quizás nuestra mejor baza. Pero sigue siendo una estrella, y todas las estrellas mueren algún día. Actualmente, el Sol está en la mitad de su vida, y convierte constantemente el hidrógeno en helio a través de la fusión. Esto no durará para siempre, ya que dentro de billones de años el Sol verá reducida su cantidad de hidrógeno y comenzará a desaparecer el helio.

Con tal de sobrevivir, el Sol expulsará más energía hacia fuera, y posiblemente comenzará a atraer a la Tierra hacia el Sol. Seríamos incinerados y evaporizados en segundos. Eso, o la expansión del Sol empujaría a la Tierra fuera de su órbita. Moriríamos congelados alejados del Sol, sin estrellas y orbitando en el vacío.

La Tierra empujada a una órbita mortal

Sistema Solar

Con más frecuencia de la que pensamos, muchos planetas son expulsados de sus sistemas planetarios durante la formación de los mismos. Según simulaciones recientes, puede que haya más planetas ‘expulsados’ que estrellas en la Vía Láctea en una relación de 100.000 a 1. Uno de estos planetas podría desviarse hacia el Sistema Solar y desestabilizar a la Tierra en una órbita extrema e inhóspita.

Un planeta que orbita libremente podría incluso expulsarnos de nuestro sistema o hacernos chocar contra otro planeta cercano como Marte o Venus. La Tierra se convertiría en una bola de hielo que orbita por el universo sin rumbo, ni vida.

La Tierra golpeada por un planeta

choque Tierra

No solo un planeta sin órbita puede desviar la nuestra, sino que podría chocar contra nosotros violentamente. Hace 4.500 millones de años, un pequeño planeta se estrelló contra un planeta más grande del Sistema Solar, lo que dio lugar a la Tierra y su Luna. Una colisión similar enviaría los escombros volando por todo el sistema y derretiría la Tierra al 100%. Mientras, un nuevo planeta se iría formando, y podría ser habitable.

Bombardeados por asteroides

asteroides

A Hollywood le encantan las historias de catástrofes naturales, sobre todo las que tienen a la Tierra como el objetivo número uno. Las rocas espaciales, como vimos en Armageddon, pueden ser muy destructivas. Una roca que entra en nuestra atmósfera se rompería en millones de pedazos del tamaño de casas y pueblos enteros, y se esparciría por todo el planeta destruyendo todo a su paso.

Y de nuevo, esto ya sucedió en le pasado. La Tierra ya fue bombardeada por millones de asteroides después de ser formada. El impacto sería tan devastador que los océanos se evaporarían en segundos. Toda nuestra vida, tal y como la conocemos, volvería al punto de partida –seres unicelulares que pretenden sobrevivir y evolucionar–.

Pasaremos cerca de un agujero negro

Agujero negro

Los agujeros negros pueden ser la segunda fuente de creatividad de los guionistas de Hollywood, y es fácil ver por qué. Son tan misteriosos como temidos. No sabemos muchos acerca de ellos, pero sí que sabemos que son tan densos que ni la luz puede escapar de ellos. Los científicos piensan que los agujeros negros vagan por el espacio, al igual que los planetas sin órbita. No es inconcebible que uno de ellos pueda pasar cerca de nosotros.

Si la luz no puede escapar de uno de estos agujeros, la Tierra definitivamente no lo hará. Si el agujero negro que pase cerca de nosotros es lo suficientemente grande: los átomos podrían estirarse hasta que se separasen por completo, o el universo llegaría a su fin y se formaría otro totalmente distinto. También podría causar simplemente terremotos devastadores, sacarnos del Sistema Solar o empujarnos hacia el Sol.

La atmósfera podría se eliminada por rayos gamma

Rayos Gamma

Estos rayos gamma son uno de los fenómenos más poderosos del universo. La mayoría de ellos son el resultado de la muerte de estrellas. Una explosión leve puede emitir más energía que nuestro Sol durante toda su vida. Esa energía tiene la potencia para eliminar nuestra capa de ozono, inundar la Tierra con luz ultravioleta peligrosa, y desencadenar un rápido enfriamiento global. De hecho, estos rayos gamma podrían haber sido los causantes de la primera extinción en masa hace 440 millones de años.

David Thomson, subdirector del proyecto en el Telescopio Espacial Gamma de Fermi, dijo que los rayos gamma no son nuestra mayor preocupación. El riesgo es el equivalente a poder encontrar un oso polar dentro de tu armario.

Del ‘Big Bang’ al ‘Big Rip’

Estrellas

Esto es lo que podría acabar con el universo como lo conocemos hoy en día. La idea es una fuerza misteriosa de energía oscura que empuja al universo a un ritmo cada vez más rápido. Si esto continúa acelerándose, como parece estar pasando ahora, tal vez en 22 billones de años la fuerza que mantiene los átomos unidos se desvanecerá, y toda la materia se disolverá en radiación.

Pero, suponiendo que este ‘Big Rip’ no ocurriera, quién sabe qué otra fuerza u objeto desconocido podría hacer que nuestro planeta desapareciera del universo. El universo es un lugar casi inexplorado y tan basto que ni el millones de años llegaríamos a conocerlo. Es lógico pensar que nuestras vidas actuales y la de nuestra Tierra pendan de un hilo desconocido que no conoceremos jamás.

La entrada Las ocho aterradoras formas en las que puede acabarse el mundo aparece primero en Me Asombro.

No hay comentarios