¿Por qué cuanto mayores nos hacemos, más odiamos a la gente?

¿Por qué cuanto mayores nos hacemos, más odiamos a la gente?

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¿Te has dado cuenta que entre mayor edad menos amistades? Y, aunque en efecto hay una edad en la que todos empezamos a perder amigos, lo cierto es que, entre más mayores, más odiamos a la gente. Esto no es un motivo de alarma, al contrario, es algo normal que le pasa a la gran mayoría.

Las razones por las cuales dejas de frecuentar amigos son muy diversas. Desde los estudios, el trabajo, una acción imperdonable o incluso por simple descuido. Esto se incrementa conforme creces y, al mismo tiempo, empiezas a dejar de querer estar con otras personas.

A veces, aquellos con quienes juraste una amistad para siempre se van y son sustituidos por tu familia, a la que incluso pudiste haber alejado por tus amigos. Pero el que personas entren y salgan de tu vida es un ciclo normal de la vida.

Pero, ¿por qué es que decides alejarte de las demás personas? ¿Por qué incluso puedes decir que odias convivir con otra gente? A continuación, varios motivos para ello de acuerdo a Gigi Engle, escritora del Elite Daily.

Ya no estás dispuesto a soportar mentiras

Cuando joven, se está dispuesto a soportar ciertas actitudes y situaciones de las demás personas con tal de encajar en un grupo. Eso incluye las mentiras, que incluso uno mismo dice para mantener las amistades.

Pero, con el tiempo, te das cuenta de que es una pérdida de tiempo estar tratando con gente que se aleja de la realidad. Y esto, al mismo tiempo, los aleja de sus objetivos ya sea de vida o trabajo, los cuales, para ti, ya con la madurez no son cosa de juego, siendo más importante tu vida que las amistades.

Mejor solos que mal acompañados

En cuánto más grande eres, más te amas y te das cuenta de lo importante que es el tiempo para ti mismo. Es por eso, que prefieres alejar a las personas tóxicas y darte tiempo para algo que te haga feliz, que buscar complacer a otros.

No solamente vale para las amistades, también a la hora de buscar pareja. ¿Cuántas veces no has conocido a alguien que está en una relación por no estar solo? Con la edad, aprendes que eso no es lo importante.

No te aíslas del mundo, pero sí te reservas

Antes, no tenías miedo de compartir tus más íntimos secretos con uno o varios amigos. Ahora, eres capaz de socializar con cualquier persona y hacer amigos, sin embargo, ya no abres tus pensamientos más personales a ellos.

Ya no confías en las malas personas

Cuando niños, eres incapaz de ver la maldad en las personas y confías en todos de corazón. Pero, con el tiempo, te das cuenta de que la gran mayoría siempre tiene intenciones egoístas. Esto te hace volverte de la misma manera, pensar en ti antes que nadie, no para dañar a los demás, sino para protegerte a ti mismo.

Primero estás tú que los demás

Algo curioso de la vida, es que, cuando empiezas a actuar para ti mismo en vez de para los demás, las cosas suelen mejorar. Y lamentablemente, muchas amistades se alejan en cuanto descubres este camino, pues ya no les puedes resultar útil, mientras que, las verdaderas amistades, siempre estarán ahí apoyando tus decisiones.

Mientras que muchos amigos se apartarán de tu vida, lo cierto es que tú siempre estarás contigo. Es por este motivo que siempre debes de buscar cuidar de tu persona, en un acto casi egoísta, antes de compartir con los demás.

Esta es la enorme diferencia que existe entre ser un adulto y ser maduro. Y si odias a la gente, es normal, no es que no te agraden, sólo has sabido identificar qué está bien para ti y qué no.

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